«Necesitas un CRM» es el consejo más repetido y peor matizado del sector. Cuándo un despacho lo aprovecha de verdad, cuándo le basta una hoja de cálculo y qué opciones hay entre medias.
Un CRM es, literalmente, no olvidarte de la gente que te puede dar trabajo: quién preguntó y no contrató, qué cliente lleva un año sin contacto, qué asunto se cerró y podría derivar en otro. La herramienta es lo de menos; lo valioso es el registro y el seguimiento sistemático.
| Situación | Solución sensata |
|---|---|
| Solo / captación baja | Hoja de cálculo con pipeline y recordatorios de calendario |
| 2-10 personas, captación activa | CRM de pyme sencillo o el módulo CRM de tu software de gestión (Holded, Quipu y similares lo incluyen) |
| Despacho con marketing serio | CRM dedicado con automatización de seguimiento y origen de leads |
Truco infravalorado: si ya pagas un software de gestión con módulo CRM, úsalo antes de comprar nada. Duplicar herramientas es duplicar abandono.
Si el CRM se te queda corto y buscas gestión completa del despacho (clientes, expedientes, facturación y agenda en un solo sitio), pásate por nuestra guía de software de gestión para despachos de abogados, donde comparamos las opciones por tamaño y precio.
Con o sin CRM, tres números al mes: contactos nuevos, tasa de conversión a encargo y ticket medio por origen (recomendación, web, colegio…). Esos tres números, mirados cada mes durante un año, valen más que cualquier herramienta.
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Si te llegan más contactos de los que puedes seguir a mano, sí. Un CRM evita que se enfríen clientes potenciales: registro de llamadas, seguimiento y recordatorios. No hace falta Salesforce: hay opciones desde 0-15 €/mes.
Sí, con cuidado RGPD: datos de clientes y asuntos son datos especialmente protegidos. Elige proveedor con servidores en la UE y contrato de encargado de tratamiento. Más en secreto profesional y RGPD.