Hay un mito muy extendido —y muy peligroso— que dice que VeriFactu solo afecta a las "facturas de verdad", las que llevan NIF y membrete, y que los tickets de cada día se libran. Malas noticias: un ticket es una factura simplificada, y las simplificadas también pasan por el aro. Esto es lo que cambia para bares, comercios y cualquiera que cobre por TPV.
Es la conversación de barra más repetida desde que se anunció VeriFactu: "eso es para las empresas, mis tickets no los quiere ver nadie". Suena lógico, pero es falso, y es falso por la base misma del sistema. Cuando VeriFactu entre en vigor, todo sistema informático de facturación deberá garantizar que lo que se emite no se puede manipular: ni una factura de 40.000 € a otra empresa, ni un ticket de 2 € por un café.
¿Y cuándo entra en vigor? Con el último aplazamiento anunciado (octubre de 2028, pendiente de BOE) hay tiempo de sobra, pero la obligación no ha desaparecido: solo se ha movido en el calendario. La cronología completa ya tiene 2 aplazamientos, así que la fecha hay que vigilarla, no ignorarla.
La factura simplificada es la versión ligera de la factura: no exige identificar al cliente, no necesita desglose completo y sirve para operaciones de pequeño importe. Es el documento que emiten bares, restaurantes, tiendas, peluquerías, taxis y cualquier negocio que vende a particulares al momento.
Los límites actuales:
Por encima de esos importes —o cuando el cliente es otro empresario que quiere deducirse el IVA— toca factura completa con todos los datos. Y ojo: "simplificada" significa menos datos del cliente, no menos obligaciones del sistema.
Aquí está la clave que desmonta el mito. VeriFactu no funciona mandando PDF de facturas a Hacienda. Lo que genera el software es un registro de facturación por cada documento —factura completa o simplificada, da igual— que incluye los datos esenciales de la operación y una huella SHA-256 encadenada con el registro anterior, como los eslabones de una cadena. Si alguien borra o retoca un ticket, la cadena deja de cuadrar y el fraude canta solo.
Es decir, el sistema no distingue entre "factura seria" y "ticket": ambos son un eslabón más. Un bar que haga 300 tickets en un sábado generará 300 registros encadenados ese día. Esa es la realidad técnica, y cualquier discurso de "a los pequeños no nos miran" choca contra ella.
El reglamento permite 2 caminos, y conviene no confundirlos:
Los requisitos de fondo —inalterabilidad, trazabilidad, QR en el documento— son los mismos en ambas. Los tienes explicados al detalle en qué es VeriFactu y a quién afecta.
1. La caja registradora clásica se acabó. Los aparatos que solo suman e imprimen, sin software conforme, quedarán fuera de juego. El TPV tendrá que funcionar con un programa con declaración responsable del fabricante.
2. El ticket llevará QR. Cada ticket deberá incluir el código QR de verificación, igual que las facturas. El cliente podrá escanearlo y comprobar que el documento existe en el sistema.
3. Adiós al "ticket en blanco que luego se ajusta". Con registros encadenados, borrar o reescribir ventas deja rastro. Las prácticas de caja B que "siempre se han hecho" pasan a ser técnicamente visibles, no solo éticamente discutibles.
4. Elegir TPV se convierte en decisión legal, no solo comercial. Si tu negocio es hostelería, empieza por nuestra guía de programas de facturación para hostelería; si tienes tienda, por la de facturación para comercios. Y si quieres la vista general, la comparativa de programas VeriFactu ordena las opciones por precio y facilidad.
El último anuncio del Ministerio mueve la obligación a octubre de 2028, alineada con la factura electrónica B2B, aunque aún pendiente de publicación en el BOE. Traducción práctica: no hay que entrar en pánico, pero sí usar el margen para elegir TPV sin prisa y sin pagar sobreprecios de última hora, cuando todo el sector cambie de equipo a la vez. El desglose del aplazamiento está en VeriFactu se retrasa a octubre de 2028: qué cambia y qué no.
Sí. Un ticket suele ser una factura simplificada, y las simplificadas también generan registro de facturación encadenado y QR. No hay excepción por importe pequeño.
Como regla general, 400 € con IVA incluido. En sectores como comercio al por menor, hostelería, peluquerías o transporte de viajeros, el límite sube a 3.000 €. Por encima, factura completa.
Solo si tu software trabaja en modalidad VERI*FACTU. En la otra modalidad, los registros quedan guardados y encadenados en tu sistema y solo se entregan si te los requieren.
No. La factura simplificada existe precisamente para no identificar al cliente. Lo que sí llevará es el QR de verificación y, detrás, su registro encadenado.
Si solo suma e imprime, no. Necesitarás un TPV con software conforme al reglamento y declaración responsable del fabricante. Es el cambio de equipo más importante de la década para el pequeño comercio.