Primero: tickets y facturas no son lo mismo
Es el punto que más líos genera en un comercio:
- El ticket (factura simplificada) vale para tus ventas de mostrador de hasta 400 € IVA incluido. Es lo que emite tu TPV cada día.
- La factura completa solo la necesitas cuando te la pide un cliente (normalmente empresas, para deducirse el IVA) o en operaciones que la exigen siempre, como las ventas a distancia dentro de la UE.
Conclusión práctica: si tu TPV saca tickets y tu programa hace las pocas facturas completas que te piden, tienes cubierto el día a día. Lo que no vale es un TPV viejo que solo imprime y no registra nada por dentro.
Si estás en recargo de equivalencia
La mayoría de comercios minoristas (ropa, alimentación, ferretería…) tributan en recargo de equivalencia: tú no liquidas IVA trimestral, lo paga tu proveedor por ti (el IVA + un recargo del 0,5 %-5,2 % según el producto). Dos cosas importantes:
- Se paga al comprar, no al vender. El recargo aparece en las facturas que te emiten tus proveedores, no en tus tickets.
- Con VeriFactu, la obligación te toca cuando emites FACTURA. Tus tickets B2C no son facturas; pero si le haces una factura completa a una empresa, esa factura debe salir de un software certificado. Es el matiz que casi nadie explica al pequeño comercio.
Pregunta a tu proveedor de TPV si su software tendrá declaración responsable VeriFactu. Si no la tiene, te conviene un programa de facturación aparte que sí la tenga — aunque solo lo uses para las facturas completas.
Qué pedirle al programa (checklist de tienda)
- TPV y facturación en uno: tickets, facturas simplificadas y completas desde el mismo sistema, sin duplicar trabajo.
- Control de stock real: tallas/colores si vendes ropa o calzado, aviso de mínimos y valoración de inventario.
- Declaración responsable VeriFactu firmada por el desarrollador (no existe la «homologación oficial»: si alguien te la vende, sospecha).
- Devoluciones y rectificativas sin trucos: en VeriFactu nada se borra, todo se rectifica con documento nuevo.
- Cierre de caja e informes que tu gestoría pueda leer sin llamarte cada trimestre.
- Multicanal si vendes online: sincronización con tu tienda online para no llevar dos stocks.
Errores típicos del pequeño comercio
- Confundir TPV con programa de facturación: muchos TPV antiguos solo imprimen. La factura completa que te pida una empresa tiene que salir de software certificado desde 2027.
- Creer que el recargo de equivalencia te exime de todo: te exime de liquidar IVA, no de emitir facturas correctas cuando toca.
- Comprar el TPV «de toda la vida» sin preguntar por VeriFactu: si el fabricante no actualiza, en 2027 tendrás un pisapapeles.
- Hacer las devoluciones «a mano»: con registro inalterable, cada anulación queda trazada. Hazlo siempre desde el programa.
Qué recomendamos para una tienda
Para un comercio con mostrador, nuestra selección de programas VeriFactu se resume así: STEL Order si necesitas TPV + almacén + app móvil y quieres empezar gratis (tiene plan gratuito con VeriFactu incluido en todos los planes), y Billin si tu tienda es sencilla y priorizas algo fácil y barato que ya está certificado. Si además trabajas con gestoría online, mira Quipu.
Recomendación del editor
STEL Order
Para comercio con stock y venta en calle o mostrador es el encaje más natural: TPV, almacén y facturación VeriFactu en el mismo sitio, con plan gratuito para probar sin tarjeta.
¿Vendes online a clientes de otros países de la UE? Te interesa esta guía: facturar a clientes extranjeros: IVA y ventanilla única (OSS).
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